“BÚSQUEDA DE LA JUSTICIA PARA DIGNIFICAR LA VIDA”

Boletín No.1 abril 30 2013

Estamos finalizando  el primer periodo y  toda la comunidad Segoviana ha abordado el proyecto” Búsqueda de la justicia para dignificar la vida”. En todos los niveles  se han trabajado los conceptos de justicia desde la PSE, hemos  realizado  puestas en común para comprender la invitación que nos hace Pedro Poveda en su frase   ”Estima la justicia tanto como la vida”(1) de igual manera la Directora general de la Institución Teresiana  Maite Uribe nos hace un llamado a  practicar la justicia. “La búsqueda de justicia en todas las situaciones ha de ser este año para nosotros un imperativo. Ha de reflejarse en las relaciones personales, en el ejercicio profesional, en las relaciones familiares y sociales y en las más variadas formas de denuncia y lucha contra la pobreza y la exclusión”. 

Por tal motivo hemos querido abordar un taller desde el Ser relacional a partir de la construcción de la autonomía, de la autoestima,  y de la identidad de nuestros niños-as y los y las jóvenes partiendo del concepto que tienen de sí mismos, de  la manera como se definen, de la forma como se relacionan con el otro y la otra; necesitamos con urgencia aprender a comunicarnos con los otros-as, a leer la realidad que vive cada  familia en su interior para valorar el  esfuerzo y trabajo que  los padres y madres realizan  con las experiencias que brindan a  sus hijos-as. A partir de la identidad llegamos a la interacción con otros-as comprendiendo que el bien común  nos permite fortalecer los vínculos con las familias, con los y las hermanos-as, nos ayuda a construir  un país más humano,  en donde el respeto, la aceptación,  la misericordia, el amor, la  solidaridad y la participación nos lleven a consolidar la comunidad que anhelamos.

 

 Observando al mismo tiempo la realidad local, regional y de orden mundial vemos como cada día en el planeta se comenten acciones de injusticia  que afectan a la mayoría de población, no se respetan los derechos humanos y  la desigualdad se hace presente en la vida cotidiana del ser humano. Por esto,  la labor  Educativa,  tanto de las familias como de  los-as  educadores-as nos desafían para   actuar  en la transformación social. Proponemos a las familias, a los padres y madres, a los y las cuidadoras-es  que acompañan este proceso formativo   dar cuenta de lo que entendemos por Justicia y a  ser  cada día más coherentes en las prácticas cotidianas, a reforzar con  carisma   la opción por los oprimidos, marginados, excluidos,  los pobres; construyendo redes  de solidaridad, de encuentro de bienestar común, desde   lo que venimos comprendiendo por  justicia distributiva; anhelamos que cada niño-a ,  que cada joven tenga la  convicción  que en el  entorno inmediato hay personas: hombres , mujeres, niños, niñas, abuelos-as  que merecen vivir con dignidad, que necesitan protección, apoyo,  acompañamiento  para desarrollarse  en la plenitud del ser persona, con derechos y deberes, donde se les respete la integridad , donde puedan acceder a la educación, a la salud y  gocen de una adecuada nutrición como base para su desarrollo vital.

 

Asumir esta tarea nos permite comprender “Ubuntu, Soy porque somos”, para reconocer en el otro-a que a través del dialogo, la inclusión dignificamos la vida, haciendo puentes desde el amor con nuestros semejantes. Promovemos la consolidación de un ambiente  favorable donde se priorice la vida; la vivencia de la justicia,  entendida como la participación de todos-as,  en oportunidades de vida, compromiso con los otros-as, respeto y solidaridad, haciendo lo adecuado, lo correcto, en  la defensa de los derechos humanos, en  la comprensión de los deberes;  para así afirmar la ciudadanía desde la participación, con un cambio de actitud personal donde se privilegie lo colectivo en el bien común.

 

Los hijos-as tienen derecho a formarse en un espíritu de solidaridad, comprensión, amistad y justicia   entre los integrantes de la familia. Educar en solidaridad y justicia en nuestras casas es vital, es ser con el otro, dar significado a sus vidas para que se sientan responsables de su propio ser; ayudarles a compartir y ser activos en su entorno, por medio del interés por otros; prepararlos-as  para el trato con los demás , aceptar al otro en cuanto otro. Tenemos como padres  y madres un desafío imperante e inaplazable en el año de la fe, y es practicar justiciaen nuestras casas, este será el núcleo donde lo manifestarán  en la escuela y en su entorno.

 

 La búsqueda de justicia debe ser un imperativo nuestro, que comienza en lo cotidiano con nuestras familias; es   oportuno centrar la atención en este mandamiento, pues hoy impera el egoísmo. Amar al semejante, nos supone en nuestras casas un “biendecir”, hablar correcta y amistosamente, palabras oportunas, dirigirnos con respeto, de maneras apropiadas entre los integrantes de la familia para incidir en nuestro entorno. También supone un “bienhacer”, lo que esté en nuestra mano realizar a favor de otros (no es hacerles lo que ellos mismos pueden hacer) y alegrarnos por lo que hacemos.

“La base de toda justicia lo constituye el mandamiento del amor: “amar al prójimo como a  tí  mismo” (Mt 22,39). Las normas y criterios de justicia deben expresar estas exigencias del  amor.” Decálogo del educador y educadora. I.T (2)

(1)Decálogo del Educador-a Comentarios. Propuesta socioeducativa de la Institución Teresiana  en América Latina Junio 2006. (Página 15)

(2) Decálogo del Educador-a Comentarios. Propuesta socioeducativa de la Institución Teresiana  en América Latina Junio 2006. (Página 19)