“La mansedumbre, la amabilidad y la dulzura son las que conquistan el mundo”

Boletín No. 2 Mayo de 2014

La mansedumbre, la amabilidad y la dulzura son las que conquistan el mundo”

(Decálogo del Educador y la Educadora)

La labor de ser padres/madres y/o cuidadores en la actualidad requiere una serie de habilidades, fortalezas y sentimientos que guíen desde el paciencia, el amor y la disciplina a los niños/as y adolescentes que empiezan a conocer el mundo desde las experiencias que nosotros/as les brindamos en la cotidianidad con el ejemplo, la palabra y la expresión de ideas y sentimientos.

  • Manifestar las emociones permite a los niños-as entender cuando sus padres o cuidadores (abuelos, tíos, vecina, empleada.) se enojan por algo. Pero esta actitud no es en contra de los niños-as y jóvenes sino es el encuentro del cansancio del trabajo y la capacidad de los adultos para acompañar, tranquilizarse y así responder por sus emociones. Hay necesidad de tener un espacio para expresar, escuchar y tomar la mejor decisión.
  • Generar un espacio para hablar y escuchar a cada uno de sus miembros. Seguramente los niños-as y adolescentes han escuchado a sus padres/madres o cuidadores discutir sobre una situación, pero no logran llegar a un acuerdo, es importante que el adulto hable e invite a entender que es posible discutir y no estar de acuerdo pero también es posible tomar una decisión con sensatez.
  • Lenguaje: Esta es una invitación a los padres y madres a pensar como dirigirse a sus hijos/as cuando se presenta una situación cotidiana, para no expresar palabras en forma de grito que generen el efecto contrario y dejen una huella en la memoria del sujeto, que genere dolor y no una salida posible. Tenga en cuenta que el lenguaje gestual (no verbal) también genera en los niños/as y adolescentes un impacto y un aprendizaje.
  • Valores: Los padres y madres de familia y aún los cuidadores deben saber que en la medida que se den espacios y experiencias donde se compartan diferentes situaciones, es posible hacer visible la vivencia de los valores que la familia o grupo quiere entregar y de esta forma hacer de sus hijos/as verdaderos ciudadanos.
  • La importancia del otro/a: Los niños-as y jóvenes aprenden a través de sus padres-madres, cuidadores o adultos como se da la cercanía o distancia en un ambiente o situación donde los otros-otras son diversos en sus respuestas, vivencias a nivel de sus sentimientos y emociones. Reconocer al otro/a es el primer paso para una convivencia sana.
  • Conciliación, usualmente se presentan diversas situaciones en las cuales los adultos deben posibilitar y descubrir cuando algo es injusto y poder pedir disculpas cuando hay un equívoco, y de esta manera regularse y transformar la manera como se dan las relaciones dentro de la familia o grupo. En la conciliación es de vital importancia la intervención de un tercero que esté dispuesto a apoyar, dialogar, escuchar y encontrar una salida a la situación.
  • Vivencias: En los diferentes espacios casa- familia- vacaciones – vida social- escuela – el juegos, los niños-as y adolescentes perciben la seguridad de sus padres/madres o cuidadores y podrán vivir lo que pase y tener recuerdos que los ayuden a asumir la vida con aciertos y desaciertos, en el dolor, la alegría, la enfermedad y la muerte como un paso de la consciencia del ser humano.

Dentro de la Propuesta SocioEducativa de la Institución Teresiana se nos invita como comunidad educativa a tener en cuenta:

“En este sentido, la educación transformadora promueve aprendizajes significativos sobre el yo, el tú y el otro; sobre la vida y el mundo; sobre el futuro y la esperanza. El aprendizaje, así entendido es un aprendizaje holístico, un aprendizaje que compromete al ser total: su intelecto, su cuerpo, su afectividad, su ser vivencial, su ser individual y social.”