El sueño de un mundo inclusivo: ¿una realidad posible?

Boletín No. 3, Julio  de 2015

Hemos terminado el tercer bimestre de 2015,  el cual nos dejó frutos de aprendizaje en cada uno de nosotros-as, muchos sueños y expectativas. Al iniciar el tercer periodo el  proyecto que convocó a la Comunidad Segoviana  fue: “El sueño de un mundo inclusivo: ¿una realidad posible? “.  Este proyecto realmente nos invita a soñar  pero también a actuar, desde nuestra cotidianidad como sujetos de derecho,  ya que la diversidad  es una realidad cultural, biológica y social. Y por esto nosotros y nosotras como colectivo partimos de nuestra realidad, la cual nos permite conocer las características, necesidades e intereses de los-las personas, así como su experiencia de vida, sus posibilidades y limitaciones,  su contexto económico, social y cultural. Este aprendizaje nos compromete a no ser solo intelecto, cuerpo, afectividad, sino a ser seres vivenciales y sujetos sociales.
La propuesta Socioeducativa de la Institución Teresiana, nos invita a reflexionar,  sobre esta construcción de identidad  ya que  no es posible que hoy se conciban las identidades como una construcción que no incorpore pluralidad.  Cada ser humano se construye con el otro-a en infinidad de posibilidades como su familia, la sociedad y su cultura se lo permitan vivenciar.

Nuestra propuesta educativa y pedagógica promueve aprendizajes significativos sobre él yo, el Tú el otro-a, sobre la vida, nuestro país, América y el mundo.

Esta pedagogía es una perspectiva y está dada por el desarrollo de una comunicación horizontal donde los sujetos se reconocen diferentes pero iguales en dignidad y derechos, esto implica revisarnos a fondo en  nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes, los cuales hemos ido asimilando en nuestros procesos de formación. Estos  nos invitan a una verdadera construcción de sentido, que nos lleve del yo al nosotros-as y de esta manera estar dispuestos a hacer algo por cambiar la situación y despertar esta sensibilidad, y con esta  modificar la realidad  y dejarnos interpelar y animarnos a la acción por el bien estar de los otros-as a través del reconocimiento de los derechos humanos, la justicia y equidad, no solo a nivel personal sino de la comunidad, de esta forma estamos llamados  como educadores-as, padres y madres, a formar ciudadanos y ciudadanas que en su vida cotidiana fortalezcan el sistema democrático, pues este es la base de la ciudadanía la cual nos permitirá reconocer la diversidad social, económica, cultural, de nuestros pueblos.  

Las familias como la sociedad hemos vivido diferentes procesos de cambio y nuevas formas de pensar, sentir y vivir la realidad,  formas que en otras décadas eran inimaginables e imposibles de poder ser. Estas   transformaciones que hemos vivido en nuestras familias y sociedad han tenido un impacto diferente de acuerdo a esos imaginarios  y sentires vividos. En esta diversidad de formas de pensar, sentir  y de vivir, como sujetos hacemos parte de esta sociedad, y esto nos permitirá  pensar que no hay una sola verdad y está en nuestras manos el ser agentes de cambio, agentes de transformación social. Para seguir construyendo un mundo inclusivo, equitativo y justo para todos-as y pensando que en el mundo en cual vivimos estamos rodeados de diversidad humana, biológica y cultural, es aquí donde nos preguntamos: ¿Cómo debemos  hacer de la inclusión una realidad cotidiana en nuestras familias?